Neo Rauch

Foto: CLZ
Cortesía ° Foto: Galerie Eigen+Art
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Neo Rauch

Una  de las figuras alemanas del arte contemporáreo cumple 50 años. Leipzig y Múnich lo celebran con dos exposiciones paralelas. Un encuentro fugaz con Neo Rauch.

El artista celebró por adelantado su cumpleaños con la prensa extranjera ofreciéndole una corta guía por su exposición en Leipzig.

El Museo de Bellas Artes de esa ciudad que --alberga pinturas de finales de la Edad Media, posee una exquisita colección de Cranach y dedica una amplia zona al arte contemporáneo-- se unió con la Pinacoteca Moderna de Múnich  para celebrar el medio siglo de vida de Neo Rauch. “Begleiter” es el título de la exposición simultánea compuesta por 120 obras “escogidas a dedo para cada ciudad”, según el mismo artista, está abierta hasta el 15 de agosto y promete ser un hit cultural en el 2010.

Aunque la prensa alemana lo exalta como el pintor más reconocido internacionalmente de su generación, Neo Rauch afirma humildemente que no sabe si lo conocen en Francia,  Italia, España o América Latina. Lo que si sabe es que el lenguaje visual de su obra puede entenderse en todo el mundo.

Su pintura figurativa refleja elementos intimamente relacionados con un realismo socialista. Las poses de sus personajes, las herramientas de trabajo y la utilización del  color, también pueden asociarse al lenguaje del comic o la gráfica publicitaria. Rauch lo ha dicho varias veces “Todo ello hace parte de mi placenta”.

Con tantos elementos que pueden armarse, es fácil caer en la trampa de traducir su obra pictórica en historias. Cuando le pregunté por el edificio que arde en la obra Uhrenvergleich, repondió: “no es un edificio, es una pintura.” Una pintura también fue la  respuesta que dio Franz Marc cuando se le aseveró que no existían caballos azules. A pesar de su leve irritación, el momento sirvió para que Rauch revelara un detalle: “este cuadro lo pinté en el 2001 antes del 11 de septiembre. Los dos relojes no pasan desapercibidos”.

Perteneciente a la Nueva Escuela de Leipzig y con una marcada influencia de artistas como Beckmann, Bacon, Beuys y Baselitz, Neo Rauch se despide diciendo: “Leipzig es mi casa. Se podría decir mucho más, pero lo resumo en una frase: Es mi hogar. Aqui esta todo. Intento permanecer siempre en mi ciudad. Aquí puedo trabajar y vivir bien, que más le pido a la vida?

Claudia Zea-Schmidt

www.neo-rauch-ausstellung.de