El Vuelco del Cangrejo

Fotofija: Santiago Lozano Image
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El Vuelco del Cangrejo

Llega a la versión 60 de la Berlinale El Vuelco del Cangrejo, la ópera prima del colombiano Oscar Ruìz Navia. Una película fresca, sin maquillaje, sin efectos  y con historias cargadas de gran sensibilidad social.

Este joven director nos entrega una secuencia de imágenes en las que habitan los pobladores de la aldea La Barra, un corregimiento localizado en la Costa Pacífica colombiana, donde llega Daniel buscando una lancha clandestina para abandonar el pais. El lugar tiene vida propia y sus habitantes problemas por resolver. Cerebro, líder de la comunidad afrocolombiana que ha morado allí por varias generaciones, enfrenta la llegada de la modernidad de la mano de El Paisa. Este hombre rubio, y corpulento que, además de poseer las escrituras de esa tierra, llega una mañana a instalar dos gigantescos bafles en la playa y a  iniciar  la construcción de una barrera que dividirá el territorio y sus habitantes.

La trama se centra en el conflicto social de la lucha por la tierra y el abuso a las comunidades afro por parte del hombre blanco del interior. Ya lo trataba Leo Huberman en alguna página de Los Bienes Terrenales del Hombre en el que hace referencia a un anuncio aparecido en un periódico de 1828: “El lote será vendido completo o por separado, como convenga al comprador.” Es decir, con los esclavos incluídos o solo. En el Vuelco del Cangrejo el tiempo parece haberse detenido. Navia nos cuenta un drama parecido pero en pleno siglo XXI.

Esta historia no es fruto de su imaginación, sino de su observación. Se tomó 4 años  para visitar La Barra, donde iba de paseo con su familia, para observar la vida de los habitantes, escuchar los sonidos de la naturaleza y tratar de entender la dinámica de la zona. “Quise mezclar la realidad con el sueño y la poesía, dejar oir los sonidos de la naturaleza, y mostrar la parte por el todo: ese pueblo es Colombia, una parte de lo que esta ocurriendo en Colombia, que vive una situación muy compleja,” añade Ruíz Navia.

Ese es el cine que quiere mostrar él, “uno que revele el ritmo del lugar, que haga pensar.” Y por suerte no esta solo. El taiwanés Hou Chi-Jan con One Day o la cinta austriaca Double Tide de Sharon Lockhart marcan la tendencia y acompañan este año al Vuelco del Cangrejo en la sección Forum de la Berlinale.

Claudia Zea-Schmidt