En tránsito ° Transit

festival'06

Mundial de fútbol callejero en Alemania 2006

Die Weltmeisterschaft des Straßenfußballs in Deutschland 2006

Interview mit Jürgen Griesbeck
Por ° Von: Patricia Salazar, Claudia Zea
Übersetzung: Lía Blumenthal, Johannes Schmidt

El fútbol es un espectáculo que divierte y despierta emociones en todas las clases sociales. Este torrente de pasiones desbordadas también provoca muertes. El asesinato en Medellín del jugador colombiano Andrés Escobar el 2 de julio de 1994, una semana después de que un autogol suyo definiera el triunfo de la selección de Estados Unidos en un partido de la primera ronda del Mundial de Fútbol que se realizó en ese país, conmocionó al mundo y le cambió la vida al alemán Jürgen Griesbeck.

Griesbeck, que en ese momento trabajaba en Medellín como profesor universitario, no se contentó con llorar la absurda muerte del defensa colombiano sino que capitalizó este hecho a favor de la juventud y creó "Fútbol por la paz", un proyecto de juego limpio y tolerancia que rescató a jóvenes pertenecientes a pandillas y grupos armados y los reintegró a la sociedad.

Paralelamente a la Copa Mundial que tendrá lugar este año en Alemania, Griesbeck se la ha vuelto a jugar con otra idea hecha realidad: el mundial de fútbol callejero en Berlín, festival'06, organizado por streetfootballworld, una red de proyectos dirigida por el mismo Griesbeck, que da viabilidad a ideas como "Fútbol por la paz" en todas partes del mundo, apadrinada por el director técnico de la selección alemana de fútbol, Jürgen Klinsmann.

P: ¿Dónde estaba el día en que mataron a Andrés Escobar?
R: Cuando me enteré, eran las cinco de la mañana. A las seis comenzaba mi clase de Sociología del Deporte en la Universidad de Antioquia. Después de escuchar la noticia el mundo no era el mismo. Fue algo que nunca debió haber pasado ni en la vida normal ni mucho menos en el fútbol. La noticia del asesinato de Andrés Escobar se conoció en todo el mundo. No sé si su muerte cambió el fútbol o en general la vida de la gente en Colombia, pero en primera instancia cambió mi vida. A partir de ese momento, empecé a sentir lo que verdaderamente significa ser ciudadano, la responsabilidad que uno debe tener por los otros. En ese momento yo estaba muy concentrado en desarrollarme en mi profesión, pero a partir de ese día empecé a sentirme más responsable por los otros, a hacer parte de un mundo colectivo, en el que yo tenía un papel, cierta responsabilidad e incluso, una vocación. Ese día, dicté clases, pero ya las cosas no eran como antes. ya era claro que no seguiría en la universidad por mucho tiempo. Tenía todavía la idea de doctorarme, pero algo dentro de mí me obligaba a aportar algo.

Fußball ist ein Spektakel, das nicht nur Unterhaltung bietet, sondern auch Emotionen in allen sozialen Schichten weckt. Wenn der Strom der Leidenschaften über die Ufer tritt, dann kann es Tote geben.

Der Mord an dem kolumbianischen Fußballspieler Andrés Escobar am 2. Juli 1994 in Medellín, eine Woche nach seinem Eigentor, das der gegnerischen Mannschaft der Vereinigten Staaten in einem Spiel der ersten Runde der Weltmeisterschaft den Sieg brachte, bewegte die Welt. Und er veränderte das Leben des Deutschen Jürgen Griesbeck.

Griesbeck arbeitete zu diesem Zeitpunkt in Medellín als Universitätsprofessor und begnügte sich nicht damit, den sinnlosen Tod des kolumbianischen Verteidigers zu beweinen, sondern nutzte diese Tatsache zu Gunsten der Jugend, indem er das Projekt „Fußball für den Frieden“ ins Leben rief. Dieses Projekt, welches auf fair play und Toleranz basiert, rettete Jugendliche, die Gangs oder bewaffneten Gruppen angehörten, und integrierte sie wieder in die Gesellschaft.

Parallel zur Weltmeisterschaft, die dieses Jahr in Deutschland stattfindet, erringt Griesbeck einen weiteren Sieg mit einem wahr gewordenen Traum: die Weltmeisterschaft des Straßenfußballs in Berlin, das festival'06, veranstaltet von streetfootballworld, einer Plattform, die Projekten wie „Fußball für den Frieden“ aus aller Welt die Möglichkeit bietet, bekannt zu werden, unterstützt durch die Patenschaft des Nationaltrainers Jürgen Klinsmann.

F: Wo waren Sie an dem Tag, an dem Andrés Escobar umgebracht wurde?
A: Als ich von seinem Tod erfuhr, war es fünf Uhr morgens. Um sechs Uhr begann meine Vorlesung in der Soziologie des Sports an der Universität von Antioquia. Nachdem ich die Nachricht hörte, war die Welt eine andere. Das hätte nicht passieren dürfen. Nicht im normalen Leben und erst recht nicht im Fußball.
Die Nachricht von Andrés Escobars Ermordung wurde in der ganzen Welt bekannt. Ich weiß nicht, ob sein Tod den Fußball veränderte oder das Leben der anderen Menschen, aber in erster Linie hat er mein Leben verändert. Ab diesem Augenblick begann ich zu verstehen, was es wirklich bedeutet, Bürger zu sein, und welche Verantwortung jedem für seinen Nächsten obliegt. Zu diesem Zeitpunkt war ich hauptsächlich mit meiner Karriere beschäftigt, aber ab diesem Tag begann ich, mich mehr für andere verantwortlich zu fühlen. Ich wurde Teil einer kollektiven Welt, in der ich eine Rolle spielte, Verantwortung trug und sogar eine Berufung hatte. An jenem Tag hielt ich zwar noch meine Vorlesung, aber nichts war so wie vorher. Es war mir klar, dass ich nicht mehr lange an der Universität weitermachen würde. Ich spielte immer noch mit dem Gedanken zu promovieren, aber etwas in mir zwang mich, etwas zu unternehmen, einen Beitrag zu leisten.